
¿Y qué mejor animal que un caballo para demostrar la parte bella que puede ofrecernos la naturaleza? Cuando se encuentran en estado salvaje son el fiel reflejo de la libertad anhelada, real y pocas veces conseguida. Aunque pensemos que somos libres, en realidad nos encontramos inmersos en un mundo lleno de obligaciones y trabas que delimitan nuestra auténtica personalidad y que nos esclavizan desde el mismo momento en que somos concebidos. Un hijo es de la madre mientras lo llevas en tu vientre. En cuanto naces ya pasas a formar parte de una enorme lista de personas anónimas que forma la humanidad y que son tratadas como colectividad, no como ser único, excepcional e individual. Eso somos cada uno de nosotros, seres excepcionales, irrepetibles y únicos, y eso se debería de tener en cuenta.
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